Era tarde, eran casi las tres de la mañana y el sueño a pasos lentos golpeaba mis sienes pero no quise dejar pasar la oportunidad de inspirarme, de ver de nuevo cada elemento constituyente de ese, que aunque llame pasado, está vigente siempre, como inmortal y reconozco que aunque a veces me olvido que existe y hago como si el mundo pesara más que lo importante, mi vida caminante corre en paralelo con mi vida flotante y aunque ésta última es muy breve, débil, e intermitente es la que me mantiene vivo, es la que me hace elevarme, aunque sea unos pocos centímetros del suelo, basta con saber que mis pies no chocan con la dureza de siempre, la dureza de los días y del suelo para encontrarme con eso o con ese que quiero ser, basta con sentirme con ánimos de aplacar lo normal para encenderme en la contemplatividad del otro mundo que pocos se animan a descubrir.
No tengo idea cual es el real, no se bien si alguno de esos dos mundos existen en realidad pero al menos tener la imagen firme, tener la certeza de que puedo acceder a ellos cuando guste o cuando la tranquilidad del sueño colectivo nocturno lo permitan, me mantiene vivo.
Empecé por escribir, por escribirme, seguí aprendiendo de aquel mundo, en el que no hay verdaderamente figuras nítidas sino sensaciones de las cosas, “emociones” como nunca me gustó llamarlo pero como siempre vivieron en mí. Darle el lugar a ese mundo, es darme mi lugar. Algo tan simple como desplegar alas, como resistirse a las raudas caídas del vuelo, algo tan eficaz como el conocimiento de uno mismo…eso, es eso lo que tanto me gusta, lo que tanto disfruto, pero a la vez, como si no pudiera existir lo bueno sin lo malo, lo que tanto me cuesta buscar, lo que nunca me dejo encontrar.
Y es en éstas líneas, y es pensando en que es hora de dejar de pensar cómo puedo acceder y una vez que ese plano se manifiesta y mi cuerpo es proclive al dejarse llevar por sensaciones sin nombre, es así como obtengo el beneficio del otro mundo, el beneficio de saberme único en algún cosmos, donde no hay espacio ni tiempo, donde nada está atado a nada, donde nadie mira con ojos escrutiñadores lo que hay, lo que fue o será…simplemente puedo Ser y puedo dejar, puedo DISFRUTAR que Seas conmigo porque en ese mundo, sin espacios, siempre hay lugar para uno más, para ese alma que no entiende de razones, que no quiere entender cómo funciona todo, que sabe bien que no interesa el dinero ni las grandes convicciones revolucionarias, siempre hay lugar para vos y para mi, y quien dice que no podamos ser uno? Y quien dice que no podamos multiplicarnos para sentirnos más juntos y para llenar ese hueco de angustia que pasa por el filtro, que nunca abandona y que siempre desafía, no se trata de tapar huecos, de taparnos lo ojos, se trata de vivir ahí, donde sabemos, donde más nos gusta, donde podamos abandonar las bondades, donde los buenos modales de aquel súper héroe quedan sepultados bajo los escombros de las sonrisas auténticas, de los llantos reparadores y de las esperanzas sin fundamentos racionales pero que existen siempre y cuando atizonemos su base.
No perdamos el tiempo, dejemos que pase todo el tiempo que sea necesario, porque esperar al tiempo no es perderlo, es atesorarlo, es contagiarlo de ésta nuestra compartida y única sabiduría, que puede no ser tal pero que nos llena el alma, la desnuda y la funde…nunca pensé que podía encontrar tanto de vos y el todo de mi en esos titilantes ojos marrones…
1 comentario:
quien dijo que no podemos ser uno? te amo :)
Publicar un comentario