miércoles, 29 de agosto de 2012

Los Algunos y los Pocos.

Hubo un momento en la historia de la humanidad en el que la grasa chorreaba, los satélites taparon lo celeste que había abajo del arriba infinito, la gente comía siempre la misma comida y los niños y los ancianos ya casi ni existían. Y en un lugar en estas condiciones, algo malo tenía que pasar. Al principio se sólo se rumoreaba en las calles y las señoras en las salas de espera ni querían hablar del tema. Una vez un comerciante de poco peso que recién se iniciaba en las reuniones de la Avenida, medio queriendo hacerse respetar, trajo el tema a colación, a los que demás le respondieron con el desprecio más civilizado del mundo. Las amas de casa llenaban los espacios con mas noticieros, porque sabían que la información es poder y el poder los protege del mundo hostil en el que viven sus hijos, y también sabían que nunca un noticiero se atrevería a cometer la inmoralidad de hablar de temas como la aparición de Algunos Pocos, es obvio que en este tiempo nadie va a fomentar el desorden. No voy a negar, que hasta acá, algunas cosas parecen contradictorias, pero les aseguro que no las son, el problema es que la realidad es difícil de contar. Con el tiempo el tema se fue apagando, meses de una verdad en silencio, la convierten en mentira, pero los algunos fueron pacientes y al principio no sabían porque les pasaba eso, empezaban a sospechar de disfunciones neuronales o de cólicos mentales y cuando la duda-síntoma, aparecía, intentaban disimularla, para que los otros no lo miren con mala cara, no se puede andar con una duda de acá para allá, así como así y también la disimulaban para ellos mismos, porque las dudas cuando llegan te lo piden todo, sueño, trabajo, comida y hasta los tiempos que antes eran libres. Giosa empezó así, dejando la duda en su casa cuando se iba al trabajo y para estar tranquila la guardaba en el placard de la pieza y sólo la veía un rato cuando se bañaba y cuando se iba a dormir, si bien la ponía a trabajar, no podía negar que la duda la divertía, la llevaba a lugares de sí misma y del mundo que la convertían, que la transformaban, pero eran lugares peligrosos y Giosa temió por su cordura y la guardó otra vez en el placard pero esta vez en un cajón de abajo de todo, que nunca abría, y la duda se quedó ahí quietita, como saludando, parecía inocente, parecía un cachorrito en adopción. Se animó a seguir así, antes estaba bien, y si, le fue mucho mejor, mejoró su sueldo, mejoraron sus amistades en las clases de algo que todos debemos tomar y las cosas tomaron sutilmente su curso, sólo una cosa fue diferente, que cuando se acostaba y quedaba mirando para acá, y no contra la pared, a veces miraba el cajón a donde había dejado a su duda y algo le pasaba en el pecho, ese instante la hacía diferente a toda la gente que vivía en su edificio o en su ciudad, algo le pasaba en el pecho. La duda se fue hinchando sin que ella se diera cuenta, no entendía por qué cada vez eran más largos esos dolores en el pecho. Un día noto que el cajón se estaba abriendo, la madera estaba hinchada y la duda no pudo más ahí adentro, explotó, salpicó sangre y dolor por la toda la pieza, el olor a duda fermentada salió como una ola de cemento y le golpeó en la cara a Giosa que esa noche, entre la inmundicia de la duda se acostó y lloró, lloró hasta que se hizo de día, lloró y pensó, pensó y sintió, sintió y vivió. Y ella como tantos de los Algunos Pocos que dudaban, se dejó invadir por la duda, se relamió en la duda. Y se acercó a esos Algunos que les había pasado lo mismo y descubrieron que dudar en conjunto es mucho mejor que dudar sólo, que dudando así, de muchos y quizá, a lo mejor, de a montones se conoce al otro, se lo escucha y hasta se lo puede llegar a amar, eso y otras costumbres que se usaban antes, porque esta gente es gente que recuerda, son nostálgicos pero son actuantes y no ven con malos ojos salir de la clandestinidad a la que los confinó tener una duda y decirles a todos que ellos también pueden dudar, que vivir no es solo cortar y pegar. Yo no se bien que pasó o que va a pasar con esos tipos, ojalá se les dé por hacerse escuchar, desde el mundo, en muchos lugares, siempre hay alguien que tiene algo para dudar, algo en que pensar y hasta algo que decir.

4 comentarios:

M dijo...

Dos cosas, F:
."algunos", en la línea 19, y "otros", en la 22, no deberían estar en mayúsculo?

.a ti no te parece que Algunos Pocos solamente son pocos por su incapacidad comunicativa de ver en cada un de los Otros Muchos las mismas dudas que nos asombran a todos?

F dijo...

Quien escribió eso? soy un aficionado, no mas.

F dijo...

Quien escribió eso? soy un aficionado, no mas.

F dijo...

Si, claro que lo pienso, claro que el problema está en la comunicación, pero no puedo, no tengo solución a eso. Lo de las mayúsculas no tiene demasiada importancia.