Descubrir ese yo literario que hay en mi, descubrir el tuyo, descubrir el del mundo, descubrir el amor de siempre, eso quiero...
jueves, 28 de julio de 2011
Hay Días
Hay días en los que uno no puede decidir que día es hoy, hay días en los que la complejidad de un entorno hostil o la propia vulnerabilidad de no encontrarse en el paso de las horas hacen que estemos lejos de nosotros, lejos del mundo y lejos de ser quien pretendió el día que fuésemos. Para plantarle cara a la rutina, revés de guante a la monotonía, no tenemos más que decidir cómo y donde queremos vivir este día; se reduce a una simple decisión pero se logra con esforzosa convicción...pero no, hoy no. Hoy no quiero tomar decisiones, hoy no tengo convicciones, este día dió a luz en la miseria de la incertidumbre de no saber que querer, este día no es mas que un espacio en blanco en la página de mi vida. A este día le sobran las horas para hacerme sentir mal, a este jueves prepotente de angustias no me queda mas que rogar que termine, que la noche cuando caiga, lo aplaste y lo extermine y que mañana suceda, como si las huellas del ayer fueran en la arena con el viento. A veces pienso que en los días como hoy uno se vuelve indigno, que le pasa la vida por al lado y que no se tiene el coraje para tomarla, como si pesara demasiado para las fuerzas con las que hoy desperté. A medida que el día va consumiendo sus horas parece soltarme la mano la angustia y el saber que está pronto el final me devuelve la pasión de existir; pero perverso y molesto, cruel y astuto, el mundo-jueves se ingenia una mentira elocuente en los ojos de algún extraño, ensaya otro golpe directo al orgullo de saberme vivo y me tiene a sus pies...otra vez, moribundo, dejando lineas en lugar de huellas al caminar y me consume la impiedad de la esfera azul, picante y nerviosa que espera de mi lo que no estoy dispuesto a darle. No caben los consejos de sonrisas, no hay motivo para sonreir, no caben los consejos de vivir, no hay motivos para existir. Tranquilo estoy en la profundidad de mi espíritu francamente volatil, mas bien esperanzado de que la importuna barbarie que explota hoy mis sentidos, sea mañana el medio para llegar a la abolición de la mentira temporal que me propuso el pérfido jueves. Gracias a que existe el tiempo y el espacio puedo contarle a mi humano vivificante lo que me pasa, gracias que escribirme desafía el tiempo y el espacio, leyes egoístas y autoconsumatorias, puedo sentirme vivo aunque sea en este momento ajeno a la violencia de un día empedernido y obstinado en mostrarme mis miserias. Estoy que me caigo, este jueves no termina nunca de matarme.
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