domingo, 8 de enero de 2012

Lo que existe pero no está.

Era extraño pensar en la distancia que separaba sus cuerpos cuando casi por casualidad fingida se veían, jugaban a la clandestinidad, a las escondidas, ninguno de los dos sabía de que se ocultaban. Posiblemente caminaban en puntas de pies para no despertar al pasado.
Los dos eran conscientes de la erotización de la que estaban revestidos sus cuerpos pero llenaban amargamente la distancia que los unía con un cargamento de palabras, jugaban a distraerse, a no ser ellos, como buscando así la mejor forma de individualidad posible. Eran buenos actores, eximios seductores de un público unilateral pero concretamente definido, escogido por ideas inconscientes, por un engañoso azar.
Se conocían desde siempre, los dos ya habían visto rodar lágrimas del otro por mejillas rosadas, agobiadas del mundo, los dos ya se habían descubierto riendo detrás de un velo de resguardado orgullo.
Ellos dos no eran más que dos pero todo un universo de emociones, sensaciones y cosas se vertían a su antojo en una interminable caravana de recuerdos, dispuestos a redescubrirse en un pasado cansado de esperar en el tiempo, un pasado que buscaba hacerse presente o tal vez historia. El simple pasado no refleja lo que es historia, el pasado es pesado, es carne, es meses sin pestañear, la historia vivifica, da sentido, enaltece o condena a sus protagonistas, los enmarca en un presente justificando las vivencias del hoy, la historia nos hace comprender y amar el presente, el pasado con su velo de engorrosa oscuridad, nos hace padecer la actualidad.
Cuando se conoce el hoy subjetivo, no hay ni plena historia ni pleno pasado, es precisamente la imprecisa combinación de éstos dos las que determinan nuestro día, no por no hay rebosante historia, no hay suficiente pasado y no hay certero hoy, somos la arbitraria combinación de lo que fuimos.
Gabriél es joven y a los ojos de una pseudoexigencia social, exitoso. Esa es su principal condena, el ser exitoso, o para ser más exactos, parecer exitoso, darse a conocer como tal, mostrarse exitoso. En esa bataola de premiaciones sociales, halagos descarados y sonrisa eterna, no encontraba lugar para sufrir, no había en su vida el momento exacto para dejar correr las lágrima, no había tiempo ni espacio en su mundo para acercarse al mundo que lo desvela, el mundo mas verdadero, el mundo de su angustia.
La consigna es no sufrir, la consigna es sonreír, la consigna es...no ser.
Gabriél es un metódico, un tipo que de tanto pensar en el tiempo se quedó sin tiempo, porque el único tiempo que de verdad vale es el tiempo en el que Gabriél, Aldo o Cristian, pueden ser verdaderamente Gabriél, Aldo o Cristian y para eso: ¡NO SEÑOR!, no hay tiempo .
Somos lo que no somos, somos lo que no nos dejan ser.
Pero a ésta historia que continúa, a éste pasado que recién empieza le quedan ribetes de incertidumbre que lo horrorizan, lo hacen temblar de frío, despecho y miedo pero que lo apasiona, lo seduce, lo contamina incansablemente de sospechas por lo que no fue.
Tal vez esté solo con Mariana porque es lo único que apasiona su vida, tal vez encuentre en ella (que no es ella), el motivo para teñir de pasión, sorpresa y alegría su presente calmo y desordenado.
Tal vez ella maquille sus heridas, enjuague sus siempre inexistentes lágrimas. Tal vez ella vuelva a herirlo...tal vez él, vuelva a sentir.

2 comentarios:

camilagustinA- dijo...

JURO QUE ALGO TIENE DE PECADO Y POR ESO SEA BENDITO.

Juro que tal vez, esas lágrimas que siempre viste, fueron las tuyas..las que estabas esperando para ver, para verte.
Juro que somos lo que queremos ser del otro.
Y hoy, lamentablemente..juro que te quiero más que ayer.

camilagustinA- dijo...

"Gabriél es un metódico, un tipo que de tanto pensar en el tiempo se quedó sin tiempo" Sé prudente, no vaya a ser que se te pase la vida.
Me gustaria que a veces te permitas sentir mas y analizar menos.. te quiero.